EL GÉNESIS DE LOS KOGUIS
Fragmento del libro Sueños con Jaguares: mitos y cuentos de los indígenas colombianos - 2006 Textos de Isabel Crooke Ellison
La génesis fue el mar. Al principio todo era oscuro. No había sol, luna, gente, animales, ni plantas. El mar, la Madre, agua por todas partes, río, quebrada, laguna, no era persona, nada, cosa alguna, solo Aluna, pensamiento, memoria. Existían nueve cielos, el primero habitado por ella junto a las tinieblas. Luego se formó otro más arriba anidado por un Hijo y un Padre tigre, no animal, sino Aluna, espíritu. Después se creó otro donde vivía gente sin huesos, sin fuerza, eran como gusanos, lombrices. Llegó el cuarto albergado por otras Madres y Padres, entre ellos Sai-Taná, el único en enterarse de que tendríamos cabeza, cuerpo y extremidades. Apareció el quinto con la primera casa construida en Aluna, en este mundo moraba muchedumbre sin orejas, ojos, narices, solo pies. Aquí la Madre confirió el habla sin palabras. Al brotar el sexto, no teníamos brazos, tampoco cabeza, sin embargo empezaron a nacer los dueños del universo divididos en dos firmamentos: azul y negro. En el octavo, aparecieron treinta y seis Padres, aún había agua por todas partes. Los Padres en el noveno hallaron un enorme árbol y en el cielo sobre el océano construyeron una fuerte casa de madera, paja y bejuco; a esta vivienda la llamaron Alnaua. Aún no había tierra, tampoco amanecer.
Nació el primer hombre en cuatro procesos: la Madre tomó de su cuerpo un pelo untado con la sangre de su mes y soplando le dio vida. Moldeó el primero sin huesos, el segundo sin cuerpo, el tercero sin fuerza, el cuarto, tal como somos hoy. Hizo emerger el dedo grande y así, sucesivamente, cuatro más pequeños, hasta conformar el pie, luego la pantorrilla, la rodilla, el muslo, el tronco, los brazos, las manos y por fin la cabeza sin lengua y sin habla. Ella se la dio y lo bautizó Sintana. Él nació en un techo de espuma, en la penumbra, no había sol, ni luna.
“Esa es una parte acerca del mito de nuestra creación. Las montañas se asomaron cuando los Padres excavaron la tierra empujando el mar hacia dentro”, contó, nostálgico, Jacinto Torres Chaparro. ARTÍCULO DE LEONOR ESPINOSA
“Esa es una parte acerca del mito de nuestra creación. Las montañas se asomaron cuando los Padres excavaron la tierra empujando el mar hacia dentro”, contó, nostálgico, Jacinto Torres Chaparro. ARTÍCULO DE LEONOR ESPINOSA

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